Educación en Valores

Educación en ValoresLas sociedades con sus cambios sociales, económicos, culturales, científicos, ambientales y tecnológicos del mundo contemporáneo, se han visto forzadas a dar una respuesta urgente a la problemática social favoreciendo el desarrollo de actitudes, habilidades y destrezas que apunten al mejoramiento de la calidad de vida de las personas y de las sociedades.

La pérdida de valores se da en todos los ámbitos. Lo vemos día a día: la corrupción en las instituciones, los jóvenes y los niños en drogas, los hogares desintegrados, los abusos deshonestos que se dan en niños en las escuelas y colegios, en fin, un sinnúmero de situaciones que estamos viviendo en este mundo tan acelerado y que podemos decir que es la punta del iceberg.

Según el escritor, Ernesto Zierer, en su libro “Entre Valores y Antivalores” nos manifiesta la importancia de implementar planes educativos que conduzcan a la formación de valores en el individuo.

Literalmente nos dice: (Entre Valores y Antivalores, 2004)

“Ante la trascendencia que la efectividad de los sistemas de valores tiene en la sociedad para su desarrollo moral, se impone el imperativo de educar en valores, es decir, realizar acciones pedagógicas que conduzcan  a la formación de valores en un individuo. No cabe duda que estamos ante una tarea difícil, no solamente por el alto grado de complejidad del problema que representan la efectividad de los sistemas de valores en la sociedad, y por la dificultad inherente  a la formación de valores en el individuo, aspectos ya mencionados anteriormente, sino también por ser pocas las experiencias pedagógicas prácticas con las que se cuenta hasta ahora en esta importante área de la Ciencia de la Educación”.

Según la escritora Ana Teresa López de Llergo (Educación en Valores, 2001), manifiesta que la educación en valores ha de ser el punto de partida a toda propuesta educativa; y la educación en virtudes el punto de llegada.

La educación en valores se conoce como el encausar o darle la debida orientación a la inteligencia con el apoyo de la voluntad (tómese en cuenta que tanto inteligencia como voluntad son facultades espirituales).

Un valor lo vamos a concebir como una perfección real y también como una posible, esto porque al decir “real” significa que existe dentro de la persona y “posible” porque aunque no se personifique está oculto profundamente en la persona. Es sí como la actividad educativa y el esfuerzo personal van a producir en la persona  buenos frutos.

Según el escritor, Carlos Díaz, en su libro “Educar en valores” nos manifiesta que la convivencia, el diálogo, la familia y la escuela forman una unidad en donde el niño hace lo que ve hacer, el niño va a imitar a los adultos y a sus iguales; por cuanto por su misma naturaleza son grandes observadores – imitadores – siendo el adulto más cercano el modelo. Literalmente nos dice: (Educar en valores, 2004)

 “Si un niño vive criticado, aprenderá a condenar.

Si un niño vive avergonzado, aprenderá a culpar.

Si un niño vive chantajeado, aprenderá a chantajear…”

Los niños aprenden de los adultos, habrá un comportamiento contrario en el niño si el modelo que tiene es coherente con un ejemplo tangible de valores. Los niños son los “Hombres del Futuro”, son la semilla que caída en la tierra fértil de los valores producirán “Valores Positivos” con creces.

¡Cultivemos los Valores!

 

Autora: Licda. Dinorah Jiménez Siles